Pueden combinarse los distintos tratamientos para alcanzar mejores resultados.
Existen diversos productos tópicos que ayudan a inhibir al melanocito para bloquear la producción de melanina como el ácido azelaico, el ácido glicólico, los retinoides y el ácido tranexámico entre otros.
Los hidratantes ayudan a restablecer la barrera cutánea y el equilibrio de la función de la piel.
Los antioxidantes evitan el estrés oxidativo y reducen inflamación como las vitaminas C y E, la niacinamida, la silimarina y el ácido kójico.
Se pueden hacer preparados tópicos de fórmulas magistrales en crema o gel con mezcla de estos componentes despigmentantes y antioxidantes, siendo el tratamiento más efectivo para el melasma, y se utilizan por la noche durante varios meses al año.
Los peelings químicos ayudan a la despigmentación, la exfoliación y la renovación epidérmica. Son un complemento que forma parte de un tratamiento médico multifactorial. Según la gravedad del melasma podemos realizar peeling con distinta profundidad. Después del tratamiento la respuesta al peeling puede variar según el paciente, pero habitualmente la piel estará enrojecida, puede notar picor y descamarse aproximadamente entre el 2-5º día. Se recomienda hidratar mucho la piel, evitar la exposición solar directa principalmente durante los primeros 7-10 días posteriores al peeling y aplicar crema de protección solar con factor mínimo de 30. Tampoco se debe usar otros productos que contengan sustancias irritantes hasta que la piel esté recuperada ni hacer otros procedimientos como depilación, limpieza de cutis, dermoabrasión o láser hasta que la piel esté totalmente recuperada.