Los pacientes presentan brotes de lesiones en la piel con dolor, picor o mal olor en las zonas corporales de ingles, axilas, mamas, pubis, muslos, zona anal y genital.
Pueden aparecer bultos rojos inflamados o con supuración (nódulos, abscesos, fístulas) y cicatrices desfigurantes. Algunos pacientes pueden tener lesiones de acné en otras zonas como la cara, los hombros, la espalda y el pecho.
Las mujeres adultas pueden además presentar signos de hiperandrogenismo como menstruaciones irregulares, acné, alopecia o hirsutismo (aumento de vello en zonas típicamente masculinas).
En los pacientes con HS es habitual que tengan alteraciones del síndrome metabólico como diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial y alteración del colesterol o triglicéridos.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Hay que valorar si presenta otras enfermedades asociadas, los tratamientos que ha realizado, la localización y el tipo de las lesiones de la piel para realizar un buen diagnóstico de la enfermedad y su gravedad.
"La ecografía es una herramienta que nos ayuda en consulta a un diagnóstico más específico y certero de las lesiones de la piel y nos ayuda a elegir los tratamientos más indicados"
Es importante indagar sobre la calidad de vida de los pacientes porque es frecuente que los pacientes tengan alteraciones en el estado de ánimo como ansiedad o depresión, y dificultades de las relaciones con pareja, familia, entorno social y laboral.
Valorar cómo afecta al estado de ánimo, el impacto psicológico de la enfermedad y si necesita apoyo, valorar las dificultades en sus relaciones personales, sociales y laborales, ofrecer al paciente la información sobre la enfermedad para entenderla y aceptarla, recomendar medidas y realizar tratamientos para controlar el dolor, el picor y el mal olor.
Depende del tipo de enfermedad, la gravedad, las características de cada paciente, sus antecedentes, y los tratamientos que queramos realizar puede ser necesario una analítica sanguínea con diferentes valores a estudiar.
Es importante descartar que el paciente tenga alteraciones de la glucemia, el colesterol y los triglicéridos.
Podemos estudiar mediante ecografía el posible riesgo cardiovascular asociado.
En mujeres con sospecha de hiperandrogenismo y en niñas o adolescentes con inicio de la enfermedad antes de los 8-10 años, se puede realizar un estudio hormonal.