Existen más de 100 tipos distintos de alopecia y problemas del cabello, por ello es fundamental acudir a un médico dermatólogo que además tenga formación especializada en tricología, para poder llegar a un diagnóstico correcto y un tratamiento específico. Realizamos en la consulta una historia clínica y exploración del cabello para poder orientar las posibles causas y el tratamiento dirigido, guiándonos siempre por la tricoscopia que es una herramienta que nos va a permitir ver a gran aumento el folículo y el tallo piloso como si fuera un microscopio.
Las alopecias de causa inflamatoria comprenden un grupo de enfermedades del cuero cabelludo caracterizadas por inflamación del folículo piloso. Desde el punto de vista clínico y pronóstico, se dividen en alopecias no cicatriciales, en las que el folículo se conserva y el crecimiento del cabello puede recuperarse con tratamiento, y alopecias cicatriciales, en las que la inflamación provoca destrucción irreversible del folículo piloso. En estas últimas, el tratamiento médico tiene como objetivo frenar la progresión y estabilizar la enfermedad, pudiendo considerarse el trasplante capilar únicamente en fases de inactividad prolongada. A continuación vamos a explicar algunas de las más frecuentes:
La alopecia areata es una alopecia inflamatoria no cicatricial de origen autoinmune, mediada por linfocitos T, que se manifiesta como placas alopécicas bien delimitadas o formas más extensas. El folículo piloso permanece estructuralmente intacto, lo que permite la recuperación del crecimiento capilar en muchos pacientes mediante tratamientos inmunomoduladores y antiinflamatorios.
El liquen plano pilar es una alopecia cicatricial. Se caracteriza por enrojecimiento y descamación con pérdida progresiva del cabello. La inflamación crónica conduce a fibrosis y destrucción irreversible del folículo. El tratamiento médico busca controlar la actividad inflamatoria y detener la progresión, ya que la repoblación espontánea no es posible una vez instaurada la "cicatriz".
La alopecia frontal fibrosante es una alopecia cicatricial progresiva con afectación predominante de las cejas y de la línea de nacimiento del pelo en la zona frontal, entradas y de patillas. La mayoría de las pacientes son mujeres, pero también puede ocurrir en varones que aparece pérdida irreversible del pelo de zonas de la barba. El objetivo terapéutico del tratamiento médico es estabilizar la enfermedad. El trasplante capilar puede considerarse únicamente en pacientes con enfermedad inactiva y tras un periodo prolongado de estabilidad clínica.
Esta alopecia se parece a la alopecia androgénica, pero con inflamación y fibrosis del folículo, dejando una alopecia cicatricial, por lo que el diagnóstico precoz es esencial para evitar la progresión del daño folicular irreversible mediante tratamiento dirigido.
La foliculitis decalvante es una alopecia cicatricial caracterizada por inflamación folicular crónica, pústulas (granos), costras y áreas de alopecia irreversible. Suele tener alteraciones de la microbiota cutánea. El tratamiento se centra en controlar la inflamación y la sobreinfección bacteriana para frenar la progresión, siendo la recuperación del cabello limitada y parcial una vez instaurada la cicatrización.
La tiña capitis es una infección por hongos del cuero cabelludo que provoca alopecia inflamatoria. En la mayoría de los casos es una alopecia no cicatricial y reversible con tratamiento. Las formas inflamatorias intensas y graves pueden evolucionar a alopecia cicatricial si no se tratan de forma precoz.
La alopecia traccional se produce por tensión mecánica crónica sobre el cabello (peinados a tensión habitualmente). En fases iniciales es reversible tras eliminar el factor causal. Sin embargo, la tracción mantenida provoca inflamación crónica y fibrosis, pudiendo evolucionar a alopecia cicatricial permanente.
Algunos tratamientos hormonales pueden desencadenar alopecia inflamatoria o agravar alopecias preexistentes. En muchos casos el proceso es parcialmente reversible, aunque la evolución depende del tipo de tratamiento, la duración y la susceptibilidad individual.
Aunque la alopecia secundaria a quimioterapia suele ser reversible, también puede producirse alopecia permanente por daño irreversible de las células madre del folículo piloso. En estos casos, el tratamiento médico puede conseguir mejorías parciales y el trasplante capilar puede valorarse de forma individualizada.
Realizamos un diagnóstico preciso con tricoscopia para identificar el tipo específico de alopecia y establecer el tratamiento más efectivo.